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Estaba acurrucada entre un montón de ropa.Sabía que su hijo de tan solo ocho años de edad estaba asustado y que no entendía porqué se tenían que esconder de aquellas personas.Ella le había dicho que no podian quedarse ahí
y que por eso se habían escondido en el armario.
En toda la ciudad había un silencio espectral sólo roto por los lejanos silbidos del viento y los agónicos gritos de sus vecinos al.
Jhon se empezó a quedar dormido y en poco tiempo sucumbió al sueño.Después la puerta de casa se cerró sonóramente,despejando el cansancio de la madre.Juliet se levantó con la intención de asomarse fuera del armario y saber así que había sucedido,
pero en ese mismo instante Jhon se despertó.
-¿Que haces mamá?-preguntó él-
-No te preocupes cariño creo que ha venido papá y sólo voy ha saludarlo.
-No,mamá por favor,¡no me dejes sólo!
-No te preocupes-repitió ella-volveré en seguida.tú quédate durmiendo.
-Toma mamá llévate al Señor Oso para que te proteja-rogó él tendiéndole su oso de peluche-
-Está bien te lo devolveré cuando vuelva ¿vale?-Aceptó ella entre susurros-
Con esto cogió el muñeco y se lo llevó con sigo dejando al niño atrás para que estuviera
a salvo de los guerreros sureños.Juliet miró detrás de cada esquina sin encontrar a nadie ni a nada que pudiera haber provocado aquel ruido. Volvió a oírse. Esta vez provenía de la cocina,donde estaba la puerta trasera de la casa. Se acercó con mucho cuidado a la esquina,pero se encontró con que dos guerreros la estaban esperando:
-Hola preciosa ¿que no nos esperaba por aquí?-preguntó uno de ellos entre risas-
-po...po...por favor llévense lo que quieran, pero no me hagan daño por favor, se lo suplico.-sollozó ella-
-Lo siento bonita,pero me “parese” que eso no va a ser posible.
el guerrero que estaba hablando le hizo una seña a su compañero,y este último salió por la puerta al parecer para vigilar.Juliet aprovechó un diminuto lapsus para darse la vuelta y echar a correr hacia la salida principal...pasando por delante del armario ropero.
Sin poder remediarlo,se paró durante un instante y el cormita la alcanzó en ese momento.
-¿Creías que te ibas a escapar?¡cuanto lo siento!
pero no puedo permitirlo-dijo él mientras se desabrochaba el cinturón y le lamía la mejilla-
ella se estremeció cuando ocurrió lo inevitable.Acto seguido gritó al mirar al armario y ver que su hijo no estaba dormido y que observaba horrorizado toda la escena.por suerte para Jhon,el saco de estiercol que estaba encima de su madre estaba demasiado ocupado en sus asuntos como para darse cuanta de hacia donde miraba su víctima.Pero de lo que sí que se dio cuenta fue del grito de horror que pegó la mujer cerca de su oido,y para ponerle fin lo único que se le ocurrió fué rebanarle el cuello a Juliet.Quien murió de inmediato.Aunque esto no detuvo al estúpido Cptn. Sebastián de la Hera que no paró hasta saciar su vomitivo instinto.
El pequeño Señor Oso cayó al suelo perdida ya toda su inocencia.Con todo lo ocurrido,Jhon se quedó petrificado durante un instante,pero supo reaccionar a tiempo, y antes de que fuera tarde,cogió un paraguas que había entre la ropa,y salió como una bala del armario cargando con su improvisada arma contra su oponente que aún yacía boca abajo encima de su madre.
Le reventó la nuca con el mango del paraguas.Y Sebastián cayó agonizante sobre el cadáver de Juliet,expulsando sangre por la boca y por las orejas.En ese momento Jhon quedó aterrorizado por la visión de la escena:Su madre medio degollada por un animal sin cerebro,ese mismo animal sin cerebro moribundo encima de su madre,en parte gracias a él.-en parte porque ya estaba antes en su posición actual-
y que por eso se habían escondido en el armario.
En toda la ciudad había un silencio espectral sólo roto por los lejanos silbidos del viento y los agónicos gritos de sus vecinos al.
Jhon se empezó a quedar dormido y en poco tiempo sucumbió al sueño.Después la puerta de casa se cerró sonóramente,despejando el cansancio de la madre.Juliet se levantó con la intención de asomarse fuera del armario y saber así que había sucedido,
pero en ese mismo instante Jhon se despertó.
-¿Que haces mamá?-preguntó él-
-No te preocupes cariño creo que ha venido papá y sólo voy ha saludarlo.
-No,mamá por favor,¡no me dejes sólo!
-No te preocupes-repitió ella-volveré en seguida.tú quédate durmiendo.
-Toma mamá llévate al Señor Oso para que te proteja-rogó él tendiéndole su oso de peluche-
-Está bien te lo devolveré cuando vuelva ¿vale?-Aceptó ella entre susurros-
Con esto cogió el muñeco y se lo llevó con sigo dejando al niño atrás para que estuviera
a salvo de los guerreros sureños.Juliet miró detrás de cada esquina sin encontrar a nadie ni a nada que pudiera haber provocado aquel ruido. Volvió a oírse. Esta vez provenía de la cocina,donde estaba la puerta trasera de la casa. Se acercó con mucho cuidado a la esquina,pero se encontró con que dos guerreros la estaban esperando:
-Hola preciosa ¿que no nos esperaba por aquí?-preguntó uno de ellos entre risas-
-po...po...por favor llévense lo que quieran, pero no me hagan daño por favor, se lo suplico.-sollozó ella-
-Lo siento bonita,pero me “parese” que eso no va a ser posible.
el guerrero que estaba hablando le hizo una seña a su compañero,y este último salió por la puerta al parecer para vigilar.Juliet aprovechó un diminuto lapsus para darse la vuelta y echar a correr hacia la salida principal...pasando por delante del armario ropero.
Sin poder remediarlo,se paró durante un instante y el cormita la alcanzó en ese momento.
-¿Creías que te ibas a escapar?¡cuanto lo siento!
pero no puedo permitirlo-dijo él mientras se desabrochaba el cinturón y le lamía la mejilla-
ella se estremeció cuando ocurrió lo inevitable.Acto seguido gritó al mirar al armario y ver que su hijo no estaba dormido y que observaba horrorizado toda la escena.por suerte para Jhon,el saco de estiercol que estaba encima de su madre estaba demasiado ocupado en sus asuntos como para darse cuanta de hacia donde miraba su víctima.Pero de lo que sí que se dio cuenta fue del grito de horror que pegó la mujer cerca de su oido,y para ponerle fin lo único que se le ocurrió fué rebanarle el cuello a Juliet.Quien murió de inmediato.Aunque esto no detuvo al estúpido Cptn. Sebastián de la Hera que no paró hasta saciar su vomitivo instinto.
El pequeño Señor Oso cayó al suelo perdida ya toda su inocencia.Con todo lo ocurrido,Jhon se quedó petrificado durante un instante,pero supo reaccionar a tiempo, y antes de que fuera tarde,cogió un paraguas que había entre la ropa,y salió como una bala del armario cargando con su improvisada arma contra su oponente que aún yacía boca abajo encima de su madre.
Le reventó la nuca con el mango del paraguas.Y Sebastián cayó agonizante sobre el cadáver de Juliet,expulsando sangre por la boca y por las orejas.En ese momento Jhon quedó aterrorizado por la visión de la escena:Su madre medio degollada por un animal sin cerebro,ese mismo animal sin cerebro moribundo encima de su madre,en parte gracias a él.-en parte porque ya estaba antes en su posición actual-
ke koño es esto..?
ResponderEliminarsoy marina ee..
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